"Cuando realmente deseas algo todo el universo conspira para que lo consigas"...

Esta frase siempre me había resultado mágica, como que una fuerza superior a todo me ayudaba en esos deseos, muchas veces inconfesables... Ahora, me parece tonta. Cuando realmente deseas algo, no es el mundo el que debe ayudarte, sino uno mismo, con dedicación, con interés, con entusiasmo.
Si quieres a alguien no te lo razonas, vas, emocionado y mueves cielo y tierra. Luchas por tus sentimientos, por tus deseos. Y es, a pesar del mundo, que trabajas por tu ilusión, es lo que te hace vivir, sentirte vivo. Y lo proclamas a los cuatro vientos, porque quieres que el mundo entero se entere. Sin ambigüedades, sin indecisiones, sin juego hipócrita que quema y que mata.
Con la ilusión de un niño con zapatos nuevos.Y... te emocionas.

Siempre que decido algo procuro dejar en mí esa pequeña duda base del conflicto que me llevo a tomar dicha decisión. Para mí, tener una certeza es como morir, ese algo inmutable, un juez impasible que no es capaz de entender que solo la inquietud que nos generan nuestras vacilaciones, permite que afirmemos nuestras elecciones.
Me encanta leer: Me invita a imaginar y me da qué pensar. El reflexionar me permite desarrollar nuevas ideas o reciclar ideas anteriores, me incita a la acción, a moverme, (en el fondo) a seguir viviendo...