Todo aquello que no sea coherente con lo que la persona es, acaba resultando transitorio y ficticio.

A veces, cuando nuestras emociones son demasiado intensas, somos incapaces de pensar con claridad. Es mejor no actuar en esos momentos ya que podríamos proceder en contra de lo que realmente queremos.


En realidad, sólo hay un motivo para que dos personas que se quieren no puedan estar juntas: la (des)confianza en uno mismo.


Los sueños confunden nuestros sentidos y aclaran nuestros sentimientos.
Dilatar demasiado el tiempo de algo puede hacernos olvidar el sentido de nuestras acciones.