Desayuno con diamantes



.. te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Ya estás en una jaula. Tú mismo la has construido, y en ella seguirás vayas a donde vayas porque no importa a donde huyas, siempre acabarás tropezandote contigo mismo ..



El deseo nos empuja y nos crucifica, llevandonos a la batalla, donde anteriormente fuimos derrotados, pero que, al alba, de nuevo se nos antoja terreno de conquistas. Nos insufla el recurso de seguir queriendo lo que no podemos poseer.

Pero es tan extenuante desear sin tregua...

RECUERDOS

La risa se transformó en una carcajada nerviosa. Titubeaba en los gestos. Ella le miró, borrada del rostro la expresión inicial de maravilla, con un punto de temor. Siempre nos dan miedo aquellos a quienes amamos de verdad. Hay tantos miedos en el amor: la amenaza de la pérdida, la sospecha del engaño, el deseo de creer en el otro y la fe que se tambaleaba con cualquier duda.
Es un juego de luz y de sombras, una combinación de tonos distintos: desde la apoteosis de la luz a la oscuridad profunda, pasando por todos los matices del gris y del violáceo.

Sonreis para disculpar vuestras mentiras, ni siquiera para ocultarlas, porque habéis carecido siempre del sentido moral necesario para distinguir lo que es justo de lo que no lo es, o para que eso os importe.
A.M.