Hay gente que se expresa tan mal que es una insólita fuente de nuevas ideas. La suerte en este caso es darse cuenta y abrirnos a la imaginación.
No hay conversación más absurda que una entre dos mujeres sobre temas opinables. Algunas son capaces de llevarla hasta la necedad pretendiendo tener la última palabra. Lo mejor es darle la razón... y todos felices.