Que asco me da cuando la gente da las cosas por hecho, obligándote con ello a participar en la película que ellos se habían montado en su cabeza. Desde luego, tu puedes decidir no participar, pero jode cuando lo que deseas es una historia con el protagonista. Ante eso, o consigues provocar que el protagonista cambie su actuación, modificando la consecución habitual de sus actos. ¡O te tiras al director!
Éste no cambiará la película por tí, pero quizá monte otra en la que las ideas de los dos encajen.
X: ¿Tienes oido absoluto?
yo: jajaj, Si. A mi todo me suena a la...
Centrarse en un futuro es una manera de paliar la angustia que sentimos al descubrir que la felicidad esperada no se encuentra en el presente al que pertenecemos. Recurrir a la ilusión de que algo pueda suceder más adelante nos ayuda a mitigar el desengaño que se siente y, en cierta medida, nos invita a actuar para conseguirlo.
Pero la realidad es que nuestro presente está vacío y nosotros flotamos en una mentira, deseando que aquello imaginado se suceda algún día.
La adversidad siempre ha sido un gran amigo que nos ha ayudado a definirnos dándonos el mejor consejo que se puede: si deseas algo, lucha.
Muchas veces, me es imposible no dudar de ciertas personas. Cuando los miro, no dejo de pensar que son como un huevo Kinder; Te hacen ver que son dulce chocolate para concluir descubriendo que no son más que, con suerte, plástico.
No hay nada más bello que lo que sentimos como verdadero.