Centrarse en un futuro es una manera de paliar la angustia que sentimos al descubrir que la felicidad esperada no se encuentra en el presente al que pertenecemos. Recurrir a la ilusión de que algo pueda suceder más adelante nos ayuda a mitigar el desengaño que se siente y, en cierta medida, nos invita a actuar para conseguirlo.
Pero la realidad es que nuestro presente está vacío y nosotros flotamos en una mentira, deseando que aquello imaginado se suceda algún día.

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