Publicado por
Teacher Miss Ana
El deseo nos empuja y nos crucifica, llevandonos a la batalla, donde anteriormente fuimos derrotados, pero que, al alba, de nuevo se nos antoja terreno de conquistas. Nos insufla el recurso de seguir queriendo lo que no podemos poseer.
Pero es tan extenuante desear sin tregua...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario