Las personas somos un continuo devenir. El hecho del cambio le da a las cosas un interés que la constancia no tiene.

Cada vez creo más en la idea de que para que algo funcione debe estar aquejado por una espectativa variable, sólo así se mantiene el desequilibrio que marca nuestra estabilidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran belleza en esta reflexión

Teacher Miss Ana dijo...

me alegro de que te guste =)