He llegado a la conclusión de que las emociones gastan demasiada energía en nuestro organismo, de ahí que la gente se olvide con relativa facilidad de lo intenso o que simplemente lo despachen a un lado.
No estamos hechos para la felicidad plena, demasiado extenuante, demasiada felicidad. Quizá de ahí que los cobardes y los insanos acaben encontrando en la desdicha su gracia. Cuestión de supervivencia.
No estamos hechos para la felicidad plena, demasiado extenuante, demasiada felicidad. Quizá de ahí que los cobardes y los insanos acaben encontrando en la desdicha su gracia. Cuestión de supervivencia.

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