Me gustan los aforismos. Éstos, a diferencia de la argumentación, no intentan demostrar nada. En un principio, su objetivo no es otro que el descubrir algo que antes ignorabamos. Sin embargo, su perfección no reside ahi; El hecho de escribirlos de forma aislada permite que el que recibe el mensaje se quede con la duda de haber entendido de forma integra su significado, por lo que a continuación será él quien elabore una serie de explicaciones en su mente que doten de sentido lo aqui expuesto. El juego reside pues, en plantear un enigma mediante el cual se aduce al lector a que pruebe, según su criterio, la verdad de la frase. El enunciado cumple entonces doble función, la de premisa y la de conclusión. Teniendo una aportación redonda, plena. Compartiendo así la idea, y todo gracias a la belleza y sencillez de una frase.

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