Ante un mismo hecho, es muy dificil que la percepción de dos personas afines no confluya. Será pues que cada uno, cegado por su idea, intente organizar el mismo suceso a su manera. Así se entiende que nuestros deseos no se alcancen ya que hay dos voluntades distintas que trabajan duramente en el mismo lugar.
Tras comprender ésto, lo más sensato es la retirada. Intentar mantener solo fragmenta la voluntad y el ego. La renuncia purga nuestras fuerzas, que resurgirán puras y leales, si algún día la ocasión lo dispone.

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