La gente arriesga sólo si percibe que algo es deseable y resulta alcanzable. Que una persona esté y sea segura no surge de la nada.
 
De ésto se emanan dos grandes secretos del arte de la seducción:
- En primer lugar, hay que considerar que para que una persona resulte atractiva, ésta debe hacer ver a los demás que posee aquellas cualidades que se buscan y se ansían.
- Por otro lado, para que se lleve a cabo un impulso efectivo de acercamiento, la persona ha de creer que tiene esas virtudes que la hacen especial y permiten que destaque (o en su defecto, que poseen esas virtudes que todos tienen y son de fácil "acceso"...)
 
De ahí que los tontos, los ingenuos y los optimistas tengan más suerte que los demás.
 
 
Que cada uno mira la realidad a su manera, y ser feliz depende muchas veces de dejarse engañar ante sí mismo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

“La gente arriesga sólo si percibe que algo es deseable y resulta alcanzable”
Acabas de contradecir a todos los autores del romanticismo.
¿Qué hay de la lucha por lo imposible? ¿Las causas perdidas? Cuántas son las personas que cuanto más imposible e inalcanzable ven algo o a otra persona, más medios ponen para conseguirlo, más deseable es.